
“El mortal busca lo que le conviene en manos de los dioses, consciente del suelo que pisa y de la porción que le toca. No te empeñes alma mía por igualar la existencia de los inmortales, pero dispón ampliamente de los recursos a tu alcance” Pitágoras 111,59
—Para que enderezarnos si nuestro espíritu es así de torcido, si en el ambiente de lo que se trata es de no pensar[1]… ¡Entonces estamos en nuestro elemento! Estemos enfundados en los enganches y las futilidades, qué hermoso este mundo de lo placentero y de lo sin esfuerzo. ¡Sí, me acobardo! Soy enclenque ¡Viva el mundo cool! Es más, nuestros desajustes ni siquiera aromatizan el ambiente, somos la nada y nos divertimos de lo lindo[2]; la benevolencia de la vida está en nuestra pose ante las cosas, significa ausencia de preocupación, olvidarse de la historia… inclusive de nuestra propia historia. Nosotros consideramos que pensar en una ideología es una cursilería, nunca de los nunca nos harían hincar ante ningún escarabajo. Para nosotros, los políticos representan sólo una manada de orangutanes capaces de atragantarse e inflar sus egocentrismos y bolsillos. Lo único que queremos es que nos dejen en paz. Esta es una sociedad demasiado encopetada con su humanidad, loa ufana y errática de la historia humana. No creemos en ese humanismo samaritano[3], sino más bien en una especie de idea moderna sobre la fatalidad, somos de algún modo, una generación como de buitre empollado por una sociedad reluciente de ambigüedades[4]. A nosotros los adolescentes no nos importa en absoluto nada, ninguna congoja arruga nuestros semblantes, todo en nosotros es piel rozagante y todo a flor de piel[5]. Pero en nosotros no hay ninguna candidez sino perversidad, elementos que traemos desde el nacimiento. La agresividad es parte de nuestra humanidad[6], dicha hostilidad está hasta en nosotros mismos, el dolor del cuerpo es un ejemplo muy vivo, dicha agresividad la aceptamos como inherente en nuestro espíritu. El mundo exterior tiene fuerzas destructoras e implacables, ya nos cansamos de estar siempre a la defensiva[7], ir a contracorriente, la pose ante el mundo entonces es la que ya dije anteriormente, el entorno de la trivialidad, pero sin olvidar que somos naturalmente agresivos y lo aceptamos como constitutivo de nuestro ser. Somos… sí crueles ¡Viva la hostilidad y la agresión!
Este protagonista hacía de esos pocos cien metros planos todo un laberinto, yo no le veía el caso, eso de pensamiento cáustico, pos cuando si yo puro: “Juan Salvador Gaviota” y Jalil Jibrán; la mera verdad no estoy de acuerdo, y considero que ya es hora de legalizar a estos cuates para que ya no hagan de las suyas; Ellos por lo regular plantean el conflicto originario del individuo contra sí mismo y no, eso es demasiado, lo mejor es cualquier otra cosa.
—Es el contexto, una modernidad eclesiástica[8], temerosa de sus propios fantasmas, abúlica ante una generación que mira al pasado, que voltea hacia esos sitios en donde la historia nunca tuvo un atisbo y siempre despreció. La llamada modernidad[9] sólo nos ofreció un perifollo de mercado[10], llegamos a un mundo de consumo[11] en exaltación y nosotros nos entregamos a él porque ir a contracorriente es demasiado romántico, ese tipo de pose a quedado en el pasado. Nuestro estrenado y oscurantismo gótico columbra las inquietudes aunque sean mínimas de nuestra generación, ¡Quedémonos arropados en esa tibia covacha que nos recibe plenamente[12]! Si es posible viviremos en el hacinamiento, pero al final de cuentas como el guion que nosotros propongamos. Vamos a escudriñar en este paseo que es la vida, lo oscuro, el evento corrosivo que nos haga presentes; será todo ello el sustentáculo de nuestras desavenencias. Este apego no es un cuento sino una cimitarra que presume de sus filos al viento[13], alambicamiento de nuestras acciones con nuestros pobres pensamientos.
Los padres pronto descubren que hay un mal generalizado: todos los jóvenes por las noches sólo ven negro. En las noches no pasa nada por sus mentes, ninguna imagen es posible encontrar en sus jóvenes cabezas, han perdido la capacidad de soñar. Cuando cerraban sus ojos iniciaban su travesía de caminantes sobre la nada, iban y venían por toda la noche hasta el amanecer, y al despertar sus mentes no habían movido una sola imagen. Estaban como al principio de la noche, con la mente en negro; sólo oscuridad pululante, sólo el aroma del vacío negro y profundo, la tiniebla furibunda, la opacidad totalitaria. Era hermoso ver esa especie de musgo que cuelga de las cabecitas de las jóvenes, musgo fresco y al mismo tiempo añoso que sale de su cerebro. Pobrecitas aquellas criaturitas del señor que van al cafetín o allí en la disco o en el restaurant, y que no tienen ninguna cicatriz en sus níveos espíritus. Traían una colección chafa de bisutería y de horadaciones por el cuerpo, con esos elementos seguramente querían significar algo, yo no lo entendía del todo; más bien no les entendía nada, pero a ellos eso no les importaba. Su cabeza ñoña se mostraba orgullosa en los vericuetos anodinos
El epígrafe me aconsejaba que siguiera el rumbo de su idea, pero como el protagonista quería mortificarme hizo su santa gana. Mi interprete principal se enquijotó y se salió de líneas para luego atacar esta modernidad de la que yo gozo plenamente.
—“El Gótico es una subcultura, una manera de pensar, un estilo. El hilo común en la subcultura gótica es una apreciación por la dicotomía de la vida, el contraste entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, con la conciencia de que no hay una sin la otra, y la idea de que los juicios y valores asignados comúnmente a lo distinto no son necesariamente ciertos. Los góticos tienden a tener un sentido del humor oscuro y perverso, le tenemos amor a la literatura, a la historia, a la música, a la poesía, a la belleza, a la fealdad, a lo viejo, a lo raro, a lo arcano, lo profano, lo distinto, lo pálido, a los ojos delineados, y uñas negras, a los libros, vampiros, al teatro, a la muerte, al amor, a la vida, a la tristeza, a las lágrimas, a la melancolía, etc. Tratar de clasificar lo gótico es inútil, tal como los sentimientos, el espectro de intereses, estilos y actividades difieren, como todo, mucho entre cada persona, algunas veces el aspecto exterior puede ser similar, e incluso esto no es suficiente para relacionarnos con personas con aparentes gustos afines. Finalmente, el amor por la oscuridad parecemos compartirlo.”
El aporreado par de párrafos llegaron al desacato y mi áureo socorro de citas sirvió para maldita la cosa. La tecla me escupía en el ojo su letra, y con ella empezaba a remendar un cuento que por más que lo intentaba no salía. Los góticos utilizaban algunos de los mejores y envidiables pretextos para no trabajar, yo algunas veces utilizaba los mismos pretextos, así como a veces, haciéndole como que al cuento con una pose de escritor. Como muchos sabrán, yo tengo una arquitectura de catedral liliputiense; pero eso sí, muy optimista. Si me preguntara alguien ¿Qué vas a hacer con tu vida? Yo le diría… pues nada, que se puede hacer. Nuestro cuerpo está condenado a la decadencia y a la aniquilación, y la arquitectura genética ya no es para nosotros por lo pronto hay que dejar que el corazón lata un rato en el ocio. Afuera, las gotas se apelmazan y hacen charcos, es la lluvia que ha empezado; el campesino bendice dicha bonanza, yo espeto injurias porque no podré dar mi paseo acostumbrado.
Bueno, yo no tengo otra cosa que decir que pues… viva la mediocridad. El protagonista me ganó y pues ni modo, no gobernamos nuestra vida, y mucho menos estos entes que salen de la ficción. Esto es —aunque no lo crean— tan humillante como rico judío caído en campo de concentración. Prohibido leer mis cuentos cuando se esté comiendo pinole: no quiero ver muertos o asfixiados. A mí me gusta disfrutar de la existencia, acudir a los balnearios, gozar de sol de Acapulco; comprar en tiendas como Neiman Marcus, Bloomingsdale´s, Miami Saks, Fifth Avenue. Etc. Y no me pidan más porque cuesto caro.
—“La subcultura gótica frecuentemente se desarrolla alrededor de la escena musical, la que probablemente emerge como una evolución del Punk en Inglaterra. Incluso ciertas bandas consideradas como «clásicas» como Siouxsie y The Banshees eran considerados como grupos con marcadas tendencias Punk. Además, existe un lazo estrecho entre la escena gótica clásica y las tendencias industriales, hecho que se manifiesta en la preferencia de algunos góticos por la piel y el vinil, fuera del clásico terciopelo. Gran parte de la subcultura gótica es muy rica y reflexiva. En especial la literatura, con todos los autores y la gama de sentimientos y miedos que despiertan con sus oscuras letras. O el cine de culto, películas viejas, cine mudo, etc. En conclusión, el gótico no es más que una expresión de la belleza, la elegancia, el sentimiento y el arte, juntos en un movimiento tan vasto, tan rico, como lo puede ser el alma. Nuestros autores son: Byron y Shelley, Poe y nos encantan las alusiones a los castillos y bosques, tenemos obsesión por la muerte y amor por la oscuridad. Nos encanta la música gótica como: Theatre of tragedy, Lacrimosa, Madredeus, Dreams of Sanity.
Y a mí en cambio me encanta: Red Hot Chili Peppers: (Californication), Madonna: (Music), Britney Spears: (Lucky) Eminem: (The way I am), Incubus: (stellar), Jennifer López: (Dímelo) (I need to Know), Café Quijano: (Lola), Rage Against the Machine: (Testify) Nelly Country: (Grammar) Papa Roach: (Last Resort) Janet Jackson: (Doesn’t Really Matter) DMX: Featuring Sisgo: (What you want). Y cantantes distintos como: Celine Dion, Hanson, Jon Secada, Vanessa Williams, Gloria Estefan, Fito Páez, Charly García, Plácido Domingo, Jarabe de Palo, Carlos Núñez… que más se puede decir… non plus ultra.
Aparece la teoría de la multiplicidad de los mundos posibles, invención de la píldora de la fantasía (droga prohibida por todas las naciones), máquina-casco y de los sueños postizos, jarabe medicinal que hace recrear sueños artificiales. Los brujos que interpretan los sueños cambian de profesión y se dedican a otra cosa, estaban a punto de morirse de hambre. El libro de Freud sobre La Interpretación De Los Sueños es considerado una blasfemia para la generación y es quemado en piras de leña de pirul. Los escritores de ficción y fantasía se enriquecen de la noche a la mañana y los ideólogos hacen su agosto con ideas futuristas.
[1] “El nihilista consumado o cabal es aquel que comprendió que el nihilismo es su (única) chance; lo que ocurre hoy con respecto del nihilismo es lo siguiente: que hoy comenzamos a ser, a poder ser nihilistas cabales”. VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp.página 23
[2] “Lo que caracteriza a tan buena parte de lo que a veces se denomina postmodernidad es un nuevo espíritu juguetón de negatividad, deconstrucción, sospecha, desenmascaramiento, la sátira, la ridiculización, los chistes y las pullas pasan a ser mecanismos retóricos para minar la “seriedad puritana” … (y más abajo) este espíritu satura los escritos de Rorty, Feyerabend y Derrida”. BERNSTEIN J. RICHARD Perfiles filosóficos, colección, pensamiento contemporáneo, número cuatro, México, 1989. Editorial Paidós 164pp. Página 73.
[3] “La postmodernidad es así la reacción contestataria de la modernidad. Propugna la desconfianza, la actitud desengañada y la distancia escéptica ante ella”. MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Página 26
Y también:
Nos dirigimos hacia: “Una moral de la abundancia material que tiene como objetivo el hedonismo materialista”. MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Página 193.
[4] “En contrapartida se denomina sociedad postmoderna a la inversión de esa organización dominante, en el momento en que las sociedades Occidentales tienden cada vez más a rechazar las estructuras uniformes y a generalizar los sistemas personalizados a base de solicitaciones, opciones, comunicación, información, descentralización, participación… El posmodernismo es el proceso y el momento histórico en que se opera ese cambio de tendencia en provecho del proceso de personalización, el cual no cesa de conquistar nuevas esferas: La educación, la enseñanza, el tiempo libre, el deporte, la moda, las relaciones sexuales y humanas, la información, los horarios, el trabajo, siendo este sector, con mucho, el más refractario al proceso en curso”. LIPOVETSKY GUILLES La era del vacío, Traducción Joan Vinyoli y Michele Pendaux, 6a. Edición, 1993, España, Editorial Anagrama, 220pp. Página 113
[5] “El placer como modo de vida, es la “religión” secularizada del crecimiento capitalista”. MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Página 191
[6] … “Es necesario que el hombre contemporáneo se percate de su propia intoxicación por la creencia recibida en determinaciones que tratan de seguir haciendo de él un autómata sumiso”. SÁNCHEZ MECA DIEGO En torno al superhombre, Colección: “autores textos y temas”, 1989, España, Editorial Anthropos, 334pp. Página 14.
[7] “Como la época de la superación, de la novedad que envejece y es sustituida inmediatamente por una novedad más nueva en un movimiento incesante que desalienta toda creatividad al mismo tiempo que la exige y la impone como única forma de vida… si ello es así entonces no se podrá salir de la modernidad pensando en superarla” VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp. Página 146.
[8] “Una cultura secularizada no es simplemente una cultura que haya dado la espalda a los contenidos religiosos de la tradición, sino que es la que continúa viviéndolos como huellas, o como modelos encubiertos y distorsionados, pero profundamente presentes”. VATTIMO GIANNI La sociedad Transparente, Colección “Pensamiento contemporáneo”, 1a Edición, 1990, España, Editorial Paidós. 172pp página 129.
[9] “Desde el punto de vista… de Nietzsche y Heidegger, la modernidad se puede caracterizar en efecto como un fenómeno dominado por la idea de la historia, del pensamiento entendida por una progresiva “iluminación” que se desarrolla sobre la base de un proceso cada vez más pleno de apropiación y reapropiación de los “fundamentos” los cuales a menudo se conciben como los “orígenes”; de suerte que las revoluciones teóricas y prácticas de la historia occidental, se presentan y se legitiman por lo común como recuperaciones, renacimientos, retornos”. VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp página 10
[10] “La fiebre de nuestro tiempo se llama “consumismo” atraviesa la lógica íntima de la producción, nos hace guiños desde la publicidad que nos espía por doquier y acaba anidando como un culto de salvación en el fondo del corazón” MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Página 189
[11] “El consumo vive del estímulo a la posesión y al tener. Desata el afán de rodearse de aquellos objetos que la publicidad presenta como la realización de una vida humana plena, La propaganda nos ofrece la posibilidad de ser como los arquetipos del hombre / mujer feliz de nuestra sociedad”. MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Página 194
[12] “La indiferencia crece. En ninguna parte el fenómeno es tan visible como en la enseñanza donde en algunos años, con la velocidad del rayo, el prestigio y la autoridad del cuerpo docente prácticamente ha desaparecido. El discurso del maestro ha sido desacralizado, banalizado, situado en el mismo plano que en el de los mass-media y la enseñanza se ha convertido en una máquina neutralizada por la apatía escolar, mezcla de atención dispersada y de escepticismo lleno de desenvoltura ante el saber. Gran turbación de los maestros. Es ese abandono del saber lo que resulta significativo, mucho más que el aburrimiento, variable por lo demás, de los escolares. Por eso, el colegio se parece más a un desierto que a un cuartel (y eso que un cuartel es ya en sí un desierto) donde los jóvenes vegetan sin grandes motivaciones ni intereses. De manera que hay que innovar a cualquier precio: siempre más liberalismo, participación, investigación pedagógica y ahí está el escándalo, puesto que cuanto más la escuela se dispone a escuchar a los alumnos, más estos deshabitan sin ruido ni jaleo ese lugar vacío. Así las huelgas después del 68 han desaparecido, la propuesta se ha extinguido, el colegio es un cuerpo momificado y los enseñantes un cuerpo fatigado, incapaz de revitalizarlo”. LIPOVETSKY GUILLES La era del vacío, Traducción Joan Vinyoli y Michele Pendaux, 6a. Edición, 1993, España, Editorial Anagrama, 220pp. Página 38-39.
[13] “La novedad nada tiene de revolucionario ni de perturbador, sino que es aquello que permite que las cosas marchen de la misma manera”. VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp.página 14
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