
7:10 AM.
El escritorio de Maira Díaz está repleto de materiales. La máquina trabaja imprimiendo la investigación en la que ha laborado durante tres días consecutivos, para evaluar uno de los cursos de la Maestría Multidisciplinaria: Control y Evaluación de la Acción, de la Universidad Pública del Estado. El trabajo versa sobre uno de los aspectos del complejo problema desarrollado por toda la clase en la maestría. Su trabajo es una pieza del rompecabezas que ágil y diestramente armará el maestro emérito en la materia, condecorado por los doctores en ciencias y tecnologías. Se ha pensado que este hombre es el Einstein de la sociología y la administración pública, hombre que ha escrito media docena de libros sobre sus investigaciones y ha ofrecido conferencias y disertaciones siempre bien atinadas y sabihondas, pero que muy pocos entienden. Es fin de cursos y, al igual que Maira Díaz, sus compañeros están apurados estudiando para los exámenes o terminando de hacer sus trabajos. Los arqueólogos han abordado el problema desde una perspectiva arqueológica; los literatos han hurgado en libros para saber más sobre el tema; los burócratas han realizado propuestas para delegar tareas y han sugerido normativas que se deben tomar en cuenta; y los especialistas en vida marina han sido encargados de investigar sobre los lirios acuáticos, la composición del agua y los organismos unicelulares que viven en ese ambiente. Es necesario detenerse para señalar de qué trata la investigación. El título del proyecto presentado por el erudito maestro es: “La Región de Contaminación y Rescate de la Laguna Bustillos del Estado de Baja California Sur”. Dicha investigación será presentada ante el congreso del estado, y, si es avalada, cada participante tendrá trabajo dentro del proyecto de rescate y será incluido en la nómina del gobierno.
8:10
Maira se ha bañado y se ha puesto una falda negra, blusa oscura con motas blancas y una pañoleta al cuello; en las piernas maquilladas lleva unas medias parduscas embotadas en zapatos grotescos de grueso calibre. En su cuello asoma una sutil papada que hace lucir a la mujer llenita y antojosa. Desayuna sus respectivos corn flakes con leche y su torta de tamal. Toma sus originales y sale rumbo a la fotocopiadora para engargolar su trabajo. Sus pasos son torpes por los enormes zapatos de plataforma; parece que camina con tablas pesadas y da la impresión de que se le hará una hernia.
9:45
La secretaria del secretario, amigo del maestro emérito, es la encargada de recibir los trabajos. Todos han ido a preguntar por los resultados y por el maestro, pero no responden a sus ansias e inseguridades; aunque la mayoría piensa que su trabajo merece nueve, algunos se han jactado de que, gracias a su colaboración e investigación, el congreso del estado aprobará el proyecto. Han entregado sus trabajos con la mejor presentación posible: pastas plásticas y engargolados con hoja de presentación a colores. El número de hojas no baja de 15, y algunos, queriendo impresionar, han presentado un mamotreto obeso, lleno de paja farragosa y grandilocuencia en el tema.
12:00
La esposa del maestro emérito recoge en la oficina los trabajos y se asegura de que no falte ninguno; de lo contrario, la investigación quedaría incompleta. Los alumnos han tenido que hurgar en bibliotecas, revisar periódicos, conversar con los habitantes de la región, realizar cuestionarios y entrevistar a los funcionarios de los pueblos circundantes a la laguna Bustillos. También hicieron pruebas de laboratorio para determinar la alcalinidad y mineralogía de las aguas, lanzaron sondas meteorológicas para conocer la composición de la estratosfera sobre la laguna, y tomaron muestras de suelo, fauna, flora y el entorno social de las comunidades. Además, han contabilizado el número de fábricas, el número de hatos vacunos que visitan el abrevadero y la cantidad de piaras que se solazan en el fango de las orillas. Entre otras cosas, han registrado el número de cándidos que han ido a ahogarse en sus aguas desde una perspectiva antropológica e histórica.
14:09
Maira regresa a su casa, pone la mesa y se sienta a comer viendo la televisión. En el televisor, dan las noticias de una catástrofe ecológica en la laguna de Janitzio, en el lejano estado de Michoacán. Entre otras noticias, la policía judicial captura al “mochaorejas”, un afamado secuestrador del Estado de Morelos.
18:13
El maestro emérito evalúa los trabajos, y más que evaluarlos, simplemente les da una lectura rápida y profesional; son más de diez y menos de veinte los alumnos, por lo que no es necesario detenerse en cada afirmación o cifra, en cada tesis y cuestionamiento. Toma el teléfono y llama a su asistente:
—Dionisio, soy yo, necesito que mañana empiecen a capturar lo del proyecto de la laguna Bustillos. ¿Ya enviaste el correo electrónico que te dije?
—Sí, profesor. Ajá, mañana le digo a la secretaria que me ayude a capturar; ya va a tener tiempo, es periodo de vacaciones.
—Bueno, quiero que te comuniques con el encargado del archivo general del estado y le digas que le vas a entregar un original hasta la próxima quincena, que estos días no. Él ya sabe de qué se trata—. El maestro emérito sabe que el proyecto no va a ser presentado al congreso del estado, eso es evidente; sabe que no hay presupuesto para ecología y desarrollo sustentable y que en el estado no queda otra opción más que dejar los proyectos guardados para mejor ocasión. Sin embargo, su atinada investigación aparecerá en la publicación de la Asociación Internacional de Control y Evaluación de la Acción (AICEA) y le valdrá el puntaje para subir de categoría y aumentar su salario. Los alumnos descansan; sus días futuros anuncian investigaciones altamente científicas que ayudarán al bienestar, la eficiencia y la solidaridad de la sociedad entera.
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