
Una conmovedora crónica sobre la resiliencia y la bondad humana en tiempos de crisis. Descubre el encuentro entre un cocinero y una vendedora de hierbas que, a pesar de haber sido «barrida» por el coronavirus, nos recuerda el valor del intercambio y la empatía.
─¿Como ha estado?─
─bien hay vendiendo mis hierbitas, no va a querer, echamos cambio─
─me hace falta la cola de caballo─
─de esa si traigo, una vez le dije que no traiba, pero ora si traigo, la «cola» ─la mujer se ríe, acomoda sus bolsas, y su enorme volumen de ropa se tambalea, sus pies embutidos en unos crocs negros─
─pero no tengo comida, no he abierto el restaurant─
─aunque sea un café con leche ándele no he vendido nada, esque el coronavirus no me deja vender, está bien dura la cosa─
─bueno deje ver que tengo─
─también traigo hepazote del zorrillo─
─sí, pero de ese no necesito, yo quiero cola de caballo─
─si, pero, yo ya me voy a sentar, ya ando cansada, que Dios le socorra y le dé más, un café con leche y ya bendito Dios y ya lleno mi panza porque la traigo bien vacía desde ayer, como esta su mamacita─
─bien anda por allá arriba en sus plantas ya ve que ella es mayor de edad y no dejamos que se ponga en peligro por lo del coronavirus ya ve que es mayor de edad y está en riesgo─
─si, cuídela mucho y que Dios la bendiga y le de mucha salud
trabajo en la cocina y le preparo un desayuno: leche con café huevos con papas y una hojaldra, es temporada de muertos. y se lo llevo a la mesa
─bendito Dios, mire nomás que rico, híjole hasta me trajo huevo, yo creiva que nomás era café con leche, Dios se lo pague, hasta mejor de cambio le dejo una bolsa del hepazote del zorrillo─
─no se apure, de ese si tengo, solo quiero la cola de caballo─
─fíjese que a mí ya me dio el coronavirus y a casi toda mi familia, mi cuñado, mi tío mi hermana, a todos nos barrió, que nos cunde en toda la familia; yo les prepare un pocillo grande de té con hierbas, le eche la malva, la hierba del zorrillo, la hierba de la santa madre, y hasta de las más amargas pero no se me quitaba, si con esas que le cuento se quita hasta el sida, pero este coronavirus es bien plagoso y se mete hasta adentro, y es bien chiquito que anda por el aire, no se ve, pero anda allí y se mete por la nariz, por las orejas y hasta por la boca, si a mí me dio mucho vómito y toda desguanzada, y los trasudores que no se me quitaban, pero ya ahorita ya me mejoré, decían que uno tenía que estar en su casa pero cual casa, yo no tengo, ya ve que yo me quedaba por la Cruz Roja allí me daban permiso y junto a las ambulancias me hacía bolita y allí me dormía.
─le traigo otra hojaldra─
─no ya no, muchas gracias, Dios bendito ya comí, esque usted guisa re sabroso y ya hasta lo recomendé para que vengan a hacerle el gasto de que todo está rico, hasta el café sabe re sabroso, no como el que dan, luego por eso no me gusta del que regalan en el hospital porque no sabe bueno, y hasta lo ven a uno feo, por eso prefiero mejor pagar o echar cambio─
─y si le digo que es bien peligrosa esa enfermedad del coronavirus y más pior los que tienen la diabetes porque a ellos se les pone todo negro por dentro y ya hasta que se mueren por eso dice el doctor que de esas personas ya no va a ver, y esque yo fui al hospital para que me dieran una medicina, allí ya están vacunando y es de gratis, y si uste va no le vayan a querer cobrar, uste les dice que el doctor dijo que es de gratis y que no van a cobrar y ese medicamento que le ponen a uno cura todo y le saca toda la enfermedad que uno tiene y limpia todo todo y hasta las lombrices y los virus todo los mata por eso es bueno ir allí para que todo se cure y para andar bien primero Dios─
─bueno estuvo bien rica la comida, deje y le lavo estos platos que ensucie. ya hasta me da pena, pero gracias a Dios y que Dios lo bendiga─
─no deje allí yo me los llevo, si gusta póngame el azúcar y el nescafé en la mesa de la cafetera yo voy y dejo estos platos en la cocina─
─no si ya me voy bien a gusto, y si ya había pasado aquí pero encontraba cerrado, uste y su mama que son bien amables por eso Dios bendito les deja muchas bendiciones, allí le dejo la cola de caballo, ésta la hierve con un litro de agua, y le ayuda al riñón y le limpia todo por dentro y se va a sentir mejor, ya me voy que Dios se lo pague, ya me voy a vender otro día paso a ver si tiene un plato de sopa aunque sea, me saluda a su mamacita─
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