
Descubre la inquebrantable voluntad de José Pérez Márquez, el poeta tlaxcalteca que, con sus libros artesanales y su persistencia, redefine la creación literaria como un acto de resiliencia y autoafirmación frente a las adversidades.
El primer encuentro con la obra de un autor define la lente con la que se le leerá. En mi caso, el encuentro con José Pérez Márquez fue una colaboración: tuve el honor de escribir el prólogo y diseñar la portada de su ópera prima, «Sol y Quebranto» (2012). Desde esa semilla, ha sido testigo de una trayectoria poética marcada por una voluntad inquebrantable de expresión, un viaje que se puede definir como la persistencia de quien escribe no por elección, sino por necesidad vital. Este ensayo sostiene que la obra de Pérez Márquez es un acto de autoafirmación y resiliencia frente a las barreras, tanto institucionales como personales, utilizando la precariedad material y la discreta presencia digital como sus herramientas de supervivencia artística.
La fabricación de sus libros es, en sí misma, una declaración de principios. Obras como «Tierra de Luz» o «Fragmentos de mi vida», hechas a mano con pastas de cartón e impresiones de fotocopiadora, no son un signo de carencia, sino de disidencia. En un mundo editorial de difícil acceso, Pérez Márquez transforma cada poemario en un «arte objeto», un manifiesto físico donde la honestidad del material refleja la crudeza de sus temas: la soledad, la búsqueda de la belleza en lo cotidiano, la dualidad de la luz y la oscuridad. Esta elección es un acto de autonomía que antepone la intimidad del mensaje a la lógica del mercado.
Temáticamente, su poesía ha madurado desde la catarsis personal de «Sol y Quebranto» hacia una contemplación más profunda del mundo. Si su primer libro era la crónica de una «lucha interna», los siguientes se abren a la observación. En «Tierra de Luz», todo sucede bajo el sol, y en obras posteriores, la prosa poética se convierte en una herramienta para analizar la condición humana. Su voz evoluciona, pero la motivación persiste: usar la poesía para entender y para entenderse, reclamando un espacio en las letras que en otro momento le fue vedado.
Finalmente, su proyecto se extiende, con la misma discreción, al espacio digital. Lejos de buscar el aplauso masivo, su presencia en plataformas como Facebook o TikTok parece seguir la misma lógica de sus libros: es un canal íntimo para compartir lecturas y reflexiones. No busca la fama, sino la conexión genuina, continuando su diálogo con un «desierto» que, gracias a la tecnología, ya no tiene fronteras. Su lucha es por mantener una conversación viva, demostrando que su persistencia es una forma coherente y multifacética de sembrar en la aridez. La victoria de José Pérez Márquez no radica en conquistar el desierto, sino en la belleza y la resiliencia de seguir sembrando en él.
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