
Descubre la profundidad de Citlalli H. Xochitiotzin, la poeta que transforma el latido en verso. Una reseña de Edgar Sánchez Quintana sobre la «pimienta en forma de corazón» y el legado literario de Tlaxcala.
Por Edgar Sánchez Quintana
¿Cuánto conocemos realmente nuestro corazón? Más allá de ser un músculo o un sistema de fusiones sobresalientes del cuerpo, el corazón es un mito de impactos, un emblema, un emperador que comanda los ejércitos de nuestras fuerzas y funciones vitales. En la vorágine del consumo, lo hemos reducido a un día de comercio, a un San Valentín de aparador; sin embargo, para la sensibilidad poética, sigue siendo una iconografía sagrada, tal como las bellas esculturas que custodian Praga. Es la casa natural de todas las formas del amar y, a veces, una chiquillada de risas que nos devuelve la inocencia. Todo esto y más define nuestra esencia: sal o azúcar, miel o vinagre. Es la pimienta de la vida. ¿Corazón o pimienta? Digamos, con audacia, ¡pimienta en forma de corazón!
Esta reflexión sobre el pulso vital nos conduce inevitablemente a la figura de Citlalli H. Xochitiotzin Ortega, una de las voces más profundas y necesarias de la literatura tlaxcalteca contemporánea. Hija del legendario muralista Desiderio Hernández Xochitiotzin, Citlalli ha sabido construir un universo propio, donde la poesía no es solo escritura, sino una cosmovisión y una forma de resistencia.
Una Vida Entre Versos y Raíces
Nacida en Puebla pero tlaxcalteca por arraigo y devoción, Citlalli ha dedicado más de cuatro décadas a la palabra. Desde su primer poema publicado en 1979, su obra ha madurado hasta alcanzar un reconocimiento internacional. Su poesía es un manantial que brota de lo cotidiano para tocar lo eterno; escribe sobre la esencia femenina, la urgencia ecológica y la presencia de lo divino en lo humano.
Entre sus obras más destacadas encontramos:
•»Fulgor de Alimentos»: Un poemario donde moldea su hervor interno y abre su manantial poético al mundo.
•»Letras de Barro»: Una de sus producciones más recientes que explora la conexión con la tierra y la materia.
•»Trece Cero: Homenaje a Nicaragua» y «Soles de Tlaxcala»: Obras que reflejan su compromiso social y su profundo amor por su identidad regional.
La Madurez del Hervor Interno
Recientemente, su poema «TIEMPO una partícula» ha dado la vuelta al mundo, siendo traducido a cinco idiomas (japonés, alemán, francés, inglés y español) como parte de la antología internacional Lit Blitz. En él, Citlalli utiliza la imagen de las lágrimas de sangre de Cristo para metaforizar el dolor contemporáneo: las guerras, la crueldad y la extinción que marcan nuestro tiempo.
Para Citlalli, ser poeta es alimentar el espíritu con los elementos elegidos para generar una obra trascendente. Su labor como presidenta de la Fundación Desiderio Hernández Xochitiotzin no ha mermado su pulso creativo; al contrario, ha fortalecido su compromiso con la memoria y la cultura. Como ella misma afirma: «Escribir poesía es parte de ser poeta, pero antes de escribir es alimentar ese espíritu».
Citlalli H. Xochitiotzin es, en definitiva, esa «pimienta en forma de corazón» que sazona las letras de Tlaxcala, recordándonos que la poesía es el único lenguaje capaz de descifrar los misterios de nuestro músculo más sagrado.
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