Edgar Sánchez Quintana

Sitio web oficial del escritor y filósofo Edgar Sánchez Quintana. Explora su obra completa, incluyendo novelas, cuentos, teatro, ensayos y periodismo cultural.

Ensayos al borde

  •  indice
  • Introducción………………………………………………………………………………………………………………. 4
  • Tlaxcala: la historia como fundamento de la modernidad………………………………………………… 5
  • El Canto de las Letras: Tradición y Renovación Poética en Tlaxcala……………………………….. 6
  • Una mujer para siempre: Elena Garro…………………………………………………………………………. 10
  • Salvador Dalí: El Genio Eterno y su Creencia en la Reencarnación………………………………… 12
  • Rimbaud: El Vidente del Caos y la Rebelión Poética……………………………………………………. 15
  • La Era del ‘Yo’: Cómo la Tecnología Amplifica el Narcisismo Colectivo……………………….. 17
  • Acabará siendo su segunda piel: La Transformación de México hacia un País de Primer Mundo           19
  • Tlaxcala turística: perspectivas y oportunidades para el futuro………………………………………. 20
  • La Huella de Arreola: Innovación y Genialidad en la Cuentística Mexicana……………………. 24
  • Corriente Dadaísta: Una Puerta al Surrealismo y a la Revolución Artística del Siglo XX….. 27
  • Introducción
  • En un tiempo de cambios vertiginosos, donde la cultura y el pensamiento se transforman a un ritmo inusitado, se hace cada vez más necesario detenerse a reflexionar sobre los fenómenos que configuran nuestro presente. «Ensayos al borde» surge precisamente desde esa urgencia de entender, de desmenuzar y de analizar los puntos de inflexión en la literatura, la filosofía y el periodismo cultural contemporáneos.
  • Esta obra está compuesta por un conjunto de ensayos que exploran desde diversas perspectivas temas fundamentales en el ámbito del pensamiento crítico. A lo largo de estas páginas, el lector se encontrará con reflexiones sobre la naturaleza cambiante de la cultura, la evolución del periodismo como medio de construcción de narrativas, y las tensiones filosóficas que atraviesan nuestra época. Cada uno de estos ensayos pretende no solo informar, sino también provocar, cuestionar y, sobre todo, invitar al diálogo.
  • La filosofía y la literatura se entrecruzan aquí con el periodismo cultural, tres disciplinas que, en su aparente disparidad, se complementan y enriquecen mutuamente. Mientras la filosofía nos permite cuestionar los fundamentos de nuestra existencia y nuestras creencias, la literatura ofrece un espacio simbólico donde estas preguntas toman cuerpo, y el periodismo cultural actúa como un puente entre estas reflexiones profundas y la realidad cotidiana.
  • Los ensayos aquí presentados no aspiran a ofrecer respuestas definitivas, sino a situarse en los márgenes, en ese «borde» donde las certezas se desmoronan y el pensamiento se despliega en toda su potencia. Cada texto invita a un recorrido, a una exploración por territorios conocidos y desconocidos del pensamiento humano, con la esperanza de que el lector se sienta llamado a trazar su propio camino a través de estos cuestionamientos.
  • Edgar Sánchez Quintana
  • Autor
  • Tlaxcala: la historia como fundamento de la modernidad
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  • La ciudad de Tlaxcala no ha sido para mí solo un lugar donde vivir o un escenario donde uno puede sentirse cómodo simplemente coexistiendo con su historia. Más bien, es el contexto donde la historia y el tiempo incesante se entrelazan, generando un sentido de continuidad que trasciende generaciones. En esta ciudad, lo tradicional y lo contemporáneo se encuentran en una confluencia singular. Sin embargo, esto plantea una interrogante: ¿por qué reflexionar sobre la historia y los asuntos de Tlaxcala como si solo estuvieran destinados a provocar aplausos vacíos? Lo que me ha perturbado últimamente es la actitud irreverente de ciertos sectores, especialmente entre los jóvenes, hacia la ciudad y su historia; como si fuera una carga indeseable, una especie de carroña apestosa que se nos obliga a arrastrar.
  • Durante mis estudios en los clásicos grecolatinos, me di cuenta de que la grandeza de las naciones no reside exclusivamente en su riqueza cultural o en los hechos históricos que las conforman, sino en el respeto que se les brinda. Este respeto incluye, por supuesto, el culto a los héroes y la atención reverente a nuestro pasado. Entender y valorar las lecciones del pasado no implica una repetición mecánica de lo que fue, sino la construcción de un futuro más sólido y prometedor para la ciudad. La ignorancia de nuestras raíces nos envuelve en una capa de inseguridad, mientras que la falta de cultura consolida la desconfianza sobre nuestra identidad y nuestro propósito. En cambio, educándonos en la historia, adquirimos la firmeza y la claridad necesarias para entender quiénes somos hoy.
  • He sido testigo de situaciones penosas, como cuando se escuchan comentarios necios que culpan a los antiguos naturales de la región o a los colonizadores españoles de las problemáticas actuales. Sin embargo, no somos quienes para juzgar la historia; nuestra responsabilidad es estudiarla, comprenderla y aprender de ella. Este aprendizaje es crucial, especialmente en un momento en que la indiferencia hacia lo histórico y lo tradicional parece estar en aumento, particularmente entre los jóvenes. Para algunos, lo folclórico se percibe como algo que debe ocultarse si se aspira a ser un ciudadano de una urbe moderna. Este rechazo a lo tradicional no solo es una pérdida cultural, sino también una desconexión con el pasado que da sentido a nuestro presente.
  • Los rostros de la tradición se enfrentan a la apatía de aquellos que, en su afán por identificarse como hombres y mujeres del presente, ignoran los fundamentos históricos que deberían sostener su identidad. Esta desconexión genera una incertidumbre existencial que se refleja en la superficialidad y la vacuidad de muchos jóvenes hoy en día. Es en la juventud, una etapa de caos y transformación, donde más se necesita un anclaje que evite que la vida se convierta en un constante vagar sin rumbo. La comprensión del pasado no es un favor que se hace a otros, sino un beneficio personal que fortalece nuestro sentido de pertenencia y orgullo por la tierra que pisamos.
  • Por otro lado, existe una tendencia a criticar la arquitectura colonial de Tlaxcala, considerándola inadecuada para las necesidades funcionales de una ciudad moderna en crecimiento. Sin embargo, si se examinan los alcances de esta arquitectura con detenimiento, se observa que es precisamente esta riqueza histórica y cultural la que atrae a visitantes de otras partes, quienes se enriquecen con la experiencia y se maravillan ante la belleza de lo que nosotros, por costumbre, damos por sentado.
  • La historia es, en definitiva, el elemento base de la modernidad, pues es el fundamento sobre el cual se construye toda identidad cultural y social. El olvido ha sido el responsable de la caída de muchas civilizaciones, como fue el caso de las culturas tocaria y dórica. En contraste, otras naciones, como Japón y China, han logrado una síntesis exitosa entre tradición y modernidad, manteniendo viva su historia mientras integran las innovaciones del presente. Esta capacidad para articular lo antiguo con lo nuevo no solo es benéfica, sino esencial para el desarrollo continuo de cualquier sociedad.
  • Así, la historia no debe ser vista como un lastre, sino como un recurso invaluable que, cuando se utiliza con sabiduría, puede ser el cimiento sobre el cual se construye un futuro verdaderamente moderno y sostenible.
  • El Canto de las Letras: Tradición y Renovación Poética en Tlaxcala
  • Soy un hombre de simplicidades como para poder comprender a plenitud los libros de poesía, lo único que hago es saborear esa riqueza de: juegos, ritmo, palabras, imágenes, metáforas. Al leer a los grandes de la poesía universal me siento un cíclope, me hace sentir bien y me reconforto por dentro; esto es también muy cierto si me refiero a la poesía local. He sentido reserva por la poesía. De muy joven me ubicaba desde la distancia. La poesía entonces como un hermoso tótem al cual hay que admirar erguido en su contexto. La poesía era para mí, como los límites de una cañada abisal, el abismo del lenguaje o como el remolino que atrapa y engulle. Era la poesía lo incomprensible, el castillo de las palabras, la poesía cual cosa misteriosa en un ambiente místico, era la estructura oculta de una realidad impalpable.
  • Recuerdo vívidamente la primera vez que sostuve un libro de poesía en mis manos, con su cubierta gastada y sus páginas frágiles. Sentía una mezcla de temor y reverencia, como si al abrirlo, me enfrentara a algo demasiado grande para mi comprensión. Con el tiempo, ese temor se convirtió en admiración y, eventualmente, en un deseo de formar parte de es Los intentos de acercamiento a la poesía como lector fueron tempranos, no así como hacedor de poesía. Ser creador era una cúspide que se alcanzaba sólo al cabo de muchos años; podía intuir a la poesía como madre continente de la vida, como la voz de la existencia, el canto de la presencia; la flor abecedaria que deja caer sus pétalos sobre la existencia. Mi acercamiento a la poesía ha sido total, sin compromiso ni prejuicio; sin embargo, he escuchado comentarios por la calle que hacen referencia a la pobre y desnutrida escritura en Tlaxcala, dicen que aquí no se escribe, que aquí no hay una historia de la escritura; que en Tlaxcala no hubo escritores reconocidos. Esta verborrea tiene dos sentidos, por un lado, puesto que ignoran que hubo escritores, los niegan, y por el otro; puesto que no los reconocen los desaparecen. Yo, en cierto momento puedo sentirme orgulloso y comprender de los antecesores su vida, sus historias, su escritura; percibo una especie de nostalgia al imaginar su mundo; en este que ahora es nuestro sitio, la localidad en la que ahora nosotros acampamos. Mi intención no es hacer una semblanza completa de los antecedentes de la escritura en Tlaxcala – otros ya lo han hecho – sino al contrario, nombrar a colación nombres como: Miguel N. Lira, Lira y Ortega, Crisanto Cuellar Abaroa, Juventino Sánchez de la Vega; son quienes han trascendido su historia, son escritores de esta región, han sobresalido y su obra nos llega.
  • Mientras algunos critican las obras de nuestros poetas como si fueran meros ecos de movimientos externos, olvidan que es precisamente en la mezcla entre lo local y lo global donde reside la verdadera innovación. La obra de Miguel N. Lira, por ejemplo, no puede entenderse sin su contexto tlaxcalteca, pero tampoco sin su diálogo con las corrientes literarias de su tiempo.
  • En la historia de la escritura regional encontramos periodos vacíos, generaciones silenciosas, una o dos voces que hablan por todos; son islas en un mar de confusiones y revoluciones, encuentro en ello cierto espíritu valeroso, son una voz que canta en medio de los vaivenes, de los torbellinos; son una llama excedente en una torre lejana y apartada. Ellos daban a significar la palabra. Construían con ladrillos gráficos y artesanales sus obras. El didactismo al que debían de recurrir los llevaba a replegarse a la tradición literaria , a los movimientos de vanguardia, a ser los hombres de letras de provincia. Los críticos obtusos de hoy tienden a ningunear sus obras, las colocan en sitios aparte por ser inferiores. Los críticos de los que hablo son mexicanisimos cactus espinosos acostumbrados a ver la poesía europea y angloamericana en lontananza como un horizonte acabado, donde una voz como la de Miguel N. Lira suena pobre, barata y además no tiene cabida.
  • El interés que me lleva a hacer presencia de nuestra historia de la escritura es para proponer una oscilación permanente entre lo nuestro, lo que tenemos por raíces y aquello que enriquece nuestra participación en la vida actual; así como Octavio Paz no se quedó sólo con Góngora, Quevedo, Lope de Vega, Juan Luis de Alarcón o Sor Juana Inés de la Cruz, sino también con Jorge Guillen, Jorge Luis Borges, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, Walt Whitman; es decir, la poesía que emigra de diferentes regiones. La poesía contemporánea tiene centelleos penetrantes, luminosos y variados; lo digo a nivel tanto global como local. En Tlaxcala se crea poesía, está en gestación, en germen. Una de las justificaciones de Alfonso Reyes para no hablar de los jóvenes poetas era que estos estaban en formación; vanagloriar su trabajo sería perjudicial para su desarrollo; es decir, pueden adulterarse por el ensalzamiento. Pero, yo sí quiero decir nombres como decir semillas. Algunos de los poetas sobresalientes, singulares y con aptitudes son: José Segura, Jair Cortés, Minerva Aguilar, Gloria Nahavi, Marisol Nava, Citlalli H. Xochitiotzin, Isolda Dosamantes… y aquí necesito hacer una aclaración, en algunas ocasiones la omisión suena a insulto pero no es la intensión, hay otros que están figurando, a esos que faltan también me refiero. La poesía de José Segura, por ejemplo, muestra una clara influencia de los surrealistas franceses, en particular de Rimbaud y su búsqueda de la ‘desregulación de los sentidos’. Al mismo tiempo, esa búsqueda se amalgama con un sentimiento local, una especie de realismo mágico que solo puede nacer de las tierras tlaxcaltecas.
  • La poesía de los jóvenes tlaxcaltecas en la actualidad – hablando exclusivamente de poesía, sin hacer las incansables distinciones de sexo – es cambiante y diversa, ilumina por sus centelleos pero decrece por su amplitud; es una estela de lenguaje a veces erótica, a veces insólita y sin inhibiciones, que rescata el soneto, la ironía, el gesto cómplice, la sacudida mortífera de imágenes licenciosas; es la poesía que se beneficia de las lecturas hechas a las obras de Carlos Pellicer, de Julio Torri, de Rosario Castellanos, de Xavier Villaurrutia, de Gilberto Owen o Salvador Novo entre otros muchos más. He aquí algunos nombres más dentro de la poesía en el entorno tlaxcalteca: Ana Edith Sánchez Alba, Tsuyuki Flores Romero, Linda Melgar Pérez, José Pérez Márquez.
  • El tiempo será el encargado de juzgar la poesía de nuestra generación, pero es nuestro deber como lectores y creadores asegurarnos de que esas voces no se pierdan en el olvido. La poesía de Tlaxcala, como toda gran poesía, es un reflejo de su tiempo y lugar, pero también tiene el potencial de trascender fronteras y dejar una marca indeleble en la historia literaria. La poesía de estos jóvenes es de senderos vitales, de figuras anónimas en el espejo; de siembras abecedarias, rítmicas y provincianas, de transposiciones cutáneas, de alquimias al alba; son poetas que se enfrentan a sí mismos, que exploran su sensibilidad; sin duda, el futuro dictará sus aciertos o desaciertos, para entonces la historia de la escritura poética habrá juzgado.
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  •  Una mujer para siempre: Elena Garro
  • “No todos los hombres alcanzan la perfección de morir;
  • hay muertos y hay cadáveres, y yo seré un cadáver”
  • ELENA GARRO
  • Elena Garro falleció 124 días después  de la muerte de Octavio Paz. Elena Garro fue y será sin lugar a duda una de las escritoras mexicanas más notables y más sobresalientes dentro de la literatura de este siglo.
  • Elena Garro, Guadalupe Dueñas, Guadalupe – pita – Amor y Elena  Poniatovska son todas ellas mujeres dedicadas a la creación literaria que enaltecieron al interior y en el extranjero la cultura mexicana. Ellas nacieron alrededor de 1920. Elena Garro fue una figura representativa del México moderno; periodista, coreógrafa, escritora teatral, cuentista y novelista.
  • El acercamiento que tuve a la obra y a la biografía de Elena Garro fue de encrucijada, las lecturas a la obra de Octavio Paz tenían veredas, una de ellas se dirigía a la obra de Elena Garro, compañera y esposa de Octavio Paz. La autora de Los recuerdos del porvenir vivió momentos históricos  y una vida plena, así es como apunta Octavio Paz: “obra sorprendente por su obsesiva intensidad y su extraña fantasía”. Vivió entre guerras, levantamientos armados, guerras civiles, así como en el movimiento del 68; supo de piel a piel lo que era una guerra como la española: Elena Garro conoció a los hombres y mujeres de la cultura y las artes como el poeta Aragón, Albert Camus, Jean Paul Sartre, André Guide, André Bretón, Jorge Luis Borges, Bioy Casares, Cesar Vallejo, Pablo Picasso, Pablo Neruda, Diego Rivera, Luis Buñuel y muchos más personajes que hicieron presencia durante el siglo XX.
  • No podemos olvidar como figuras más destacadas en tierra de Sor Juana Inés de la Cruz a Gabriela Mistral y Rosario Castellanos; la presencia de la figura de Elena Garro junto a estas grandes representantes de la literatura hispanoamericana es justa y pertinente. Mujer de espíritu aventurero, libre y expansivo que no conoció flaquezas de carácter y que siempre construyó su vida en acorde con su mundo – y sus gatos -; Elena Garro solía decir: “lo que no es vivencia es academia” . Sus más apreciados amigos de los que guardaba  agradables recuerdos eran Xavier Villaurrutia, Julio Torri, Usigli, Salvador Toscano entre otros no menos importantes.
  • Elena Garro muere a los 78 años por una complicación  pulmonar; le sobreviven una hija: Elena Paz (Elenita) y sus obras. Las obras de cuento son: Andamos huyendo Lola , Joaquin Mortiz 1980, Elena Garro  U.N.A.M. 1989 y La semana de colores  U.V.1964, Grijalbo 1989. En opinión de Emmanuel Carballo y también mía, hay un cuento que es de los mejores en la cuentística mexicana, tiene por título: “La culpa es de los tlaxcaltecas”. De sus obras dramáticas, todas ellas cargadas de surrealismo y de lo llamado realismo mágico tenemos: Andarse por las ramas,  la dama boba,  Los pilares de doña Blanca y Un hogar sólido (1957). Otra obra pero ésta con matices de la corriente existencialista es: La señora en su balcón. Una novela: Los recuerdos del porvenir en la que hace reflejar el realismo mágico en una región popular mexicana durante la  revolución cristera. Con esta novela ganó el premio Xavier Villaurrutia en 1963.
  • Elena Garro fue una mujer que vivió con intensidad los avatares políticos de su época. Su postura crítica ante el autoritarismo del gobierno mexicano, especialmente en relación con la matanza de estudiantes en 1968, la colocó en el centro de la controversia. La coherencia entre su pensamiento y su vida fue inquebrantable, y su denuncia sobre la represión que vivió el país la llevó al exilio. Garro no solo fue una testigo de las tensiones políticas del México moderno, sino también una voz lúcida que condenó la violencia estatal. En sus obras, esta crítica se refleja de manera sutil pero constante, siendo «La culpa es de los tlaxcaltecas» una de las más representativas al abordar la traición y el sentido de culpa, tanto personal como histórico, en la narrativa mexicana.
  • Sin embargo, la marginación de su figura fue evidente, en parte por su relación con Octavio Paz. Durante mucho tiempo, Garro fue vista a través del prisma de su exmarido, quien, siendo un símbolo de la intelectualidad mexicana y el poder cultural, la opacó. A ello se sumaba el machismo de la época, que relegaba a las escritoras a un segundo plano, minimizando su contribución literaria. Garro denunció abiertamente las estructuras patriarcales, tanto en la literatura como en la política, lo que la convirtió en una figura incómoda para muchos. Su actitud crítica hacia Paz y el establishment intelectual le valió una marginación que duró hasta después de su muerte.
  • Hoy, el panorama es diferente. En los últimos años, la figura de Elena Garro ha sido revalorizada y finalmente reconocida por lo que es: una pionera del realismo mágico y una escritora que, con valentía, confrontó los poderes políticos y culturales de su tiempo. Escritoras contemporáneas como Cristina Rivera Garza han señalado la importancia de Garro en la formación de una tradición literaria femenina en México. La reedición de sus obras, así como la creciente investigación académica sobre su vida y legado, han permitido que Garro ocupe el lugar que le corresponde dentro del canon literario mexicano. Elena Garro, a pesar de las adversidades, es ahora una figura ineludible en la historia de las letras mexicanas y un referente para futuras generaciones de escritoras.
  • Entre otras obras encontramos La casa junto al río, Matarazo no llamó, Testimonios sobre Mariana y una obra más que explica un momento de su vida llamada: Memorias de España,  1937. Buscando. Encontramos un libro de relatos que contiene: Primer amor, Busca mi esquela e  Inés. El último libro tiene por título: revolucionarios mexicanos  .Entre otros proyectos, Elena Garro deja pendiente su autobiografía. Las letras mexicanas no podrán olvidar a Elena Garro porque es una fuente dentro de la historia literaria de la humanidad, ella será una mujer para siempre.
  • Salvador Dalí: El Genio Eterno y su Creencia en la Reencarnación
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  • El hombre que dijo de sí mismo: “Dalí es divino, Dalí es un genio”, pinta sus primeras telas en 1913 a la edad de nueve años. A los diecisiete ingresa en la escuela de Bellas Artes de la que es expulsado por afirmar que ninguno de sus profesores tenía la categoría suficiente para examinarlo. Desde el principio, Dalí mostró un carácter excéntrico, rebelde y desafiante hacia las convenciones artísticas y sociales. Las influencias tempranas de Dalí incluyen el cubismo, el puntillismo, el novecentismo y la pintura metafísica de De Chirico, corrientes que moldearon su visión artística y lo empujaron hacia el surrealismo, movimiento en el cual terminaría por dejar una huella imborrable
  • A los veinte años se va a París, donde entra en contacto con las vanguardias artísticas de la época y en 1929 presenta su primera exposición. Este año también marca un punto de inflexión en su vida personal al conocer a Gala, quien no solo sería su musa, sino también su gran compañera y gestora de su carrera. Dalí sintetizó la devoción que sentía por ella con la frase: “Pinto por Gala, quiero ser inmortal por Gala, quiero ser esclavo de Gala. Gala será inmortal por mí”. Esta profunda unión amorosa fue una constante fuente de inspiración para Dalí, hasta el punto de convertir a Gala en la protagonista de muchas de sus obras, representada como una diosa.
  • Salvador Dalí no se limitó a la pintura, sino que fue un creador multifacético. Su legado artístico incluye joyas únicas, objetos surrealistas, como el famoso sofá inspirado en los labios de Mae West, y colaboraciones en moda y cine. Fue escritor, poeta, escenógrafo, diseñador de modas, productor cinematográfico, publicista y mucho más. Una de sus colaboraciones más emblemáticas en el cine fue con el director Luis Buñuel en la película surrealista Un chien andalou (1929).
  • Recopilar toda la obra de Dalí sería una tarea monumental, y lo mismo puede decirse de su vasta producción literaria y sus opiniones públicas. En una de sus afirmaciones más célebres, comentó: “Dalí opina sobre todo lo que existe”, lo que no está lejos de la realidad. Con su habitual mezcla de humor, ingenio y arrogancia, Dalí no se privó de emitir juicios sobre temas tan diversos como la ciencia, la religión, la política y el arte. Para cada pregunta, Dalí parecía tener una respuesta, lo que lo convirtió no solo en un artista, sino en una figura mediática que siempre supo cómo generar titulares.
  • En cuanto a su vida personal, aflora su lado sensible cuando se habla de Gala. En cada referencia a ella, su tono siempre fue de amor y devoción. Sin embargo, más allá del hombre enamorado, Dalí era también un místico. Creía firmemente en la reencarnación y llegó a declarar que, en una vida anterior, había sido Leonardo da Vinci. Según él, inventó prácticamente todo en aquella época, y posteriormente sus «discípulos póstumos» como Einstein, Darwin, Freud y Edison se encargaron de perfeccionar sus inventos. Esto explicaba, según su lógica surrealista, que en su última reencarnación no hubiera necesidad de inventar nada más, por lo que decidió dedicarse a la pintura. En una entrevista en 1951, añadió que en su próxima vida buscaría una nueva identidad, asegurando que su éxito se debía a que había planeado minuciosamente su vida antes de nacer.
  • Como surrealista, Dalí era un buscador incansable de símbolos y alegorías. En sus cuadros, logró plasmar sus sueños, deseos y obsesiones, fusionando presente, pasado y futuro en una sola imagen. Obras como La persistencia de la memoria o El gran masturbador no solo muestra su destreza.
  • Después de su muerte, la figura de Dalí sigue siendo objeto de fascinación y controversia. Su capacidad para reinventarse a sí mismo y para jugar con su imagen pública ha generado innumerables análisis y debates sobre su verdadero legado. Para algunos, Dalí fue un genio incomparable, un visionario capaz de adelantarse a su tiempo. Para otros, fue un provocador cuya obra quedó eclipsada por su extravagante personalidad. Sin embargo, lo que es indiscutible es que Salvador Dalí dejó una marca imborrable en la historia del arte, y su influencia sigue siendo palpable.
  • Rimbaud: El Vidente del Caos y la Rebelión Poética
  • «Es preciso ser absolutamente moderno».
  • A. Rimbaud
  • Arthur Rimbaud es un poeta de pocas palabras, pero también son pocas las palabras que se le han atribuido a tan excelso poeta. “El poeta se hace vidente – afirma Rimbaud – mediante un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos”. Es en esta frase donde plasma la esencia de su pensamiento y de toda su creación. Su obra literaria es breve, elaborada entre los dieciséis y los diecinueve años (1870-1873). A pesar de su corta producción, su legado es impactante, lleno de imágenes poderosas que trastocan el alma.
  • Rimbaud busca en su poesía las máximas formas de amor, de locura y de sentimiento. Su búsqueda es, en última instancia, la de una libertad total, pero al mismo tiempo devastadora. «Si esta operación resulta vana – aclara Rimbaud – no queda más que elegir otros caminos y buscar la libertad en el sueño o en el silencio del propio yo interior o en soluciones metafísicas». Esta frase ilustra la profunda desesperación que experimentó al intentar encontrar sentido en un mundo que parecía vacío de significado. Sin embargo, Rimbaud rara vez, o nunca, fue esclavizado por sus sueños; al contrario, usaba el sueño y la introspección como vehículos para trascender la realidad, y es a través de esta alquimia del verbo donde Rimbaud da sus mayores aciertos.
  • Sus imágenes no tienen relación con el tiempo, humanizan y corporeizan hasta las cosas más increíbles. «Una noche, – dice Rimbaud – senté la belleza en mis rodillas, la encontré amarga y la injurié». Para Rimbaud, la belleza no era algo que se debía adorar pasivamente; Era algo que se debía desafiar, insultar y destruir, para luego reconstruir desde los escombros. Esta es quizás una de las claves de su grandeza: su rechazo a la belleza convencional y su capacidad.
  • En su poesía, la alquimia del verbo se entreteje entre la risa loca y la mente clandestina e idiota, ya menudo se siente como una batalla entre la luz y la oscuridad, entre el deseo de trascender y la realidad aplastante de la existencia. Hace hablar al demonio por sus belfos y remontar a zonas dantescas e infernales. Para él, la auténtica vida está ausente: nosotros no estamos en el mundo, estamos dentro de alucinaciones y combinaciones. Esta es la visión profundamente inquietante de Rimbaud, en la que el mundo real es una prisión y la única verdadera libertad se encuentra en los reinos del sueño, la locura o la muerte.
  • En sus últimas composiciones, la purificación orgiástica por los gritos subterráneos y sus palabras poéticas se mezclan con el exorcismo de sus propios demonios internos. Su exorcismo discursivo y desmedido, su culto al coraje clandestino ya la transgresión, hacen de él un poeta único en su tiempo y más allá. Rimbaud es, en definitiva, el poeta que se atreve a llevar sus emociones y pensamientos más oscuros a la luz, quien se atreve a desafiar.
  • Rimbaud desapareció del mundo literario, pero su influencia perdura. A través de su corta vida poética, desafió las normas, se enfrentó a sus propios demonios y plasmó en sus versos una desesperación existencial que sigue asombrándonos hasta nuestros días.
  • La Era del ‘Yo’: Cómo la Tecnología Amplifica el Narcisismo Colectivo
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  • No cabe duda de que vivimos en una época intensamente informática, en la era del consumo desmesurado y el capitalismo desarrollado. Estas señalizaciones nos remiten a una nueva concepción del ser humano actual. Si en el siglo pasado era el “homo economicus” quien dominaba el orden humano, hoy, como señala Guilles Lipovetsky en su libro La era del vacío, es el “homo psychologicus”, personificación del mito de Narciso, quien define la modernidad. Estamos inmersos en una «cultura de la personalidad» en la que el “yo” se ha convertido en el epicentro flotante de la existencia. Ya no sólo buscamos satisfacer necesidades materiales, sino que anhelamos nutrir nuestra propia imagen, con una obsesión cada vez más profunda por nuestra identidad y cómo se percibe en el entorno digital.
  • Con la expansión de las nuevas tecnologías, especialmente los teléfonos inteligentes y las redes sociales, este fenómeno ha tomado una dimensión inédita. Ya no se trata únicamente de contemplarse a uno mismo frente al espejo, como el mito griego de Narciso, sino de proyectar nuestra imagen hacia un colectivo que responde a nuestra necesidad de validación. Es en este espacio digital donde la imagen que proyectamos se construye y, paradójicamente, se fragmenta. La dinámica se ha transformado: el “yo” no es suficiente si no es visto, aplaudido o, en muchos casos, envidiado. Así, el celular y las redes sociales se convierten en los nuevos “espejos” donde buscamos el reflejo de nuestra valía.
  • El mito de Narciso, en el que el joven se ahoga al tratar de atraparse en el reflejo de un río, cobra una relevancia contemporánea. Hoy, el reflejo no proviene del agua, sino de las pantallas, de los “likes”, de los “followers” y de las constantes notificaciones que validan nuestra existencia en el plano digital. Si Narciso quedó absorto por su propia imagen, nosotros nos perdemos en la búsqueda de la aprobación colectiva. Nos ahogamos en la superficialidad de la exposición constante, tratando de atrapar una versión de nosotros mismos que nunca es suficiente.
  • La figuración de Lipovetsky sobre el narcisismo contemporáneo se amplía con el concepto de colectividad. “El narcisismo no sólo se caracteriza por la autoabsorción hedonista, sino también por la necesidad de reagruparse con seres ‘idénticos’”. Esta necesidad de reagrupación se manifiesta claramente en las redes sociales, donde encontramos grupos que refuerzan nuestras creencias, gustos y estilos de vida. El Narciso moderno no se limita a mirarse a sí mismo; necesita que otros lo vean, que otros validen su reflejo, y para ello requiere de una colectividad digital que actúe como testigo constante.
  • El celular es, en este contexto, la herramienta por excelencia del narcisismo colectivo. Se convierte en un apéndice indispensable para la existencia moderna, funcionando no solo como medio de comunicación, sino como portal hacia una construcción artificial de la identidad. A través de aplicaciones, filtros y plataformas, moldeamos un “yo” idealizado que, sin embargo, depende de la aprobación externa para mantenerse relevante. La tecnología nos permite crear “más yo”, pero no uno profundo, sino uno que se refleja en la mirada de los demás, una conciencia construida sobre los “me gusta” y las visualizaciones.
  • La hiperconectividad se vuelve entonces el ecosistema perfecto para el narcisismo. El tiempo que invertimos en construir nuestra imagen virtual, en curar nuestras publicaciones y en seleccionar los ángulos adecuados para nuestras selfies, no es más que una prolongación de esa inversión en el “yo” que Lipovetsky describe. Lo que gastamos en tiempo, dinero y existencia se canaliza ahora a través de una tecnología que nos promete visibilidad, pero que también nos somete a la lógica de la inmediatez y la fugacidad.
  • Los parámetros de la existencia moderna están definidos por el presente inmediato, y el teléfono móvil se ha convertido en el símbolo de este imperativo. “Es todo y ahora”, como comentan las masas. Vivimos en un perpetuo “scroll”, una constante búsqueda de novedades que nos distraen de una introspección más profunda. Este acto de consumir sin detenerse es comparable a perderse en los laberintos de los grandes almacenes, pero en este caso, el objeto de consumo es nuestra propia imagen. Nos hemos convertido en productos de nuestra propia creación, consumiendo y siendo consumidos al mismo tiempo.
  • La civilización actual presenta un rostro polifacético, donde la informática y las comunicaciones han alterado las formas y los contenidos más básicos de la existencia. El deseo del ego ha encontrado en la tecnología un aliado insuperable, y ahora el “otro” no es solo necesario para legitimar nuestra existencia, sino que es el cebo que alimenta nuestra constante necesidad de validación. Vivimos en un narcisismo colectivo que se expande y se transforma con cada avance tecnológico, y es en este reflejo infinito de nosotros mismos donde se diluye, muchas veces, el sentido de lo que realmente somos.
  • Acabará siendo su segunda piel: La Transformación de México hacia un País de Primer Mundo
  • El concepto de «Tercer Mundo» es problemático y, en muchos sentidos, obsoleto. En un mundo donde los capitales son volátiles y transitan entre mercados de forma casi instantánea, resulta difícil seguir clasificando a las naciones bajo categorías rígidas. El «Tercer Mundo» ha sido utilizado históricamente para señalar a los países en desarrollo, aquellos que, supuestamente, se encuentran rezagados frente a las economías avanzadas. Sin embargo, esta clasificación resulta cada vez más imprecisa y reductiva, especialmente en el caso de países como México, que han demostrado un crecimiento económico sostenido y una capacidad de adaptación en la economía global.
  • México, por ejemplo, ha dejado de ser un simple proveedor de materias primas o un maquilador dependiente de las decisiones de potencias extranjeras. En las últimas décadas, la nación ha logrado construir una infraestructura económica sólida, convirtiéndose en un actor clave en sectores como el automotriz, el aeroespacial, y el tecnológico. Las ciudades mexicanas, desde Monterrey hasta Querétaro, albergan centros de innovación y producción que rivalizan con los de economías tradicionalmente consideradas de «primer mundo». De hecho, las empresas internacionales no solo buscan a México por su mano de obra, sino por su capacidad para generar innovación y tecnología propia.
  • El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y su posterior evolución a T-MEC, ha sido una herramienta crucial en la transformación de México. Lejos de perpetuar la imagen de un país subordinado, estos acuerdos han integrado a México en la cadena global de valor, situándolo en una posición estratégica entre las principales economías del mundo. México no solo es un exportador de productos manufacturados, sino que también ha desarrollado un mercado interno robusto, con una creciente clase media y un consumo cada vez más sofisticado.
  • Si bien es cierto que México sigue enfrentando desafíos, como la desigualdad social y la corrupción, es innegable que ha logrado avances que lo posicionan como un país de relevancia global. Las inversiones extranjeras continúan fluyendo, y sectores como el de las energías renovables y la tecnología financiera (FinTech) están atrayendo atención a nivel internacional. Incluso en el ámbito de las comunicaciones y la informática, México se está adaptando rápidamente a las tendencias globales, abrazando las tecnologías emergentes y desarrollando su propia infraestructura digital.
  • Es entonces cuestionable continuar viendo a México, y a otras naciones en circunstancias similares, bajo el lente del «Tercer Mundo». Tal clasificación ignora la complejidad y el dinamismo de estas economías en transformación. Como bien señala Carlos Fuentes, estamos en «una nueva realidad», una realidad en la que la globalización no solo significa la dependencia de las grandes potencias, sino la emergencia de actores locales con voz y voto en la arena internacional.
  • El avance tecnológico y los medios de comunicación han jugado un papel clave en esta evolución. Hoy en día, el acceso a la información y el conocimiento no tiene fronteras, y México está aprovechando estas herramientas para superar las barreras tradicionales de desarrollo. Como predijo Carlos Monsiváis, la tecnología «acabará siendo su segunda piel». En este sentido, México está demostrando que no es solo un consumidor de tecnología, sino también un creador. La expansión del uso de teléfonos inteligentes, el crecimiento de las plataformas digitales y la implementación de soluciones tecnológicas en sectores clave como la educación y la salud, son prueba de ello.
  • Este fenómeno nos invita a repensar las categorías tradicionales. Si aún hablamos de «Tercer Mundo», no estamos entendiendo el cambio radical que ha tenido lugar. México es, en muchos aspectos, un país de primer mundo en lo económico y tecnológico, pero aún con retos sociales que requieren atención urgente. Esta dualidad no es exclusiva de México; muchos otros países están en la misma encrucijada, donde el progreso económico y tecnológico coexiste con las realidades históricas de desigualdad y pobreza. Sin embargo, lo que distingue a México es su capacidad para estar a la vanguardia en ciertos sectores, mientras sigue resolviendo los problemas estructurales que lo aquejan.
  • Es hora de abandonar términos obsoletos y reconocer la realidad: México, al igual que muchas otras naciones en constante transformación, ha superado los marcos tradicionales y se ha posicionado como un actor global en pleno desarrollo. Si bien aún hay mucho por hacer, ya no podemos hablar de un país rezagado, sino de uno que está avanzando a pasos agigantados hacia un futuro prometedor.
  • Tlaxcala turística: perspectivas y oportunidades para el futuro
  • Tlaxcala, el estado más pequeño de México, ha sido por décadas un destino subestimado en el turismo nacional, sin embargo, su riqueza cultural, natural y su creciente infraestructura turística han comenzado a posicionarlo como un lugar atractivo para los visitantes. Con la llegada de nuevas tendencias turísticas, así como la reactivación económica tras la pandemia, Tlaxcala tiene un gran potencial para destacar en el mapa turístico. Este artículo examina las perspectivas y oportunidades de Tlaxcala para consolidarse como un destino importante en el panorama turístico del futuro.
  • Un destino en crecimiento: nuevas estadísticas y tendencias
  • A pesar de su tamaño, Tlaxcala ha experimentado un crecimiento en el número de turistas en los últimos años. Según datos de la Secretaría de Turismo, el estado recibió aproximadamente 500,000 visitantes en 2019, una cifra significativa que reflejó un aumento del 15% en comparación con el año anterior. El turismo en Tlaxcala ha sido impulsado en parte por el creciente interés en sus festivales culturales, rutas gastronómicas y el avistamiento de luciérnagas en los bosques de Nanacamilpa, uno de los eventos naturales más importantes de la región.
  • En la actualidad, las tendencias del turismo sostenible y de proximidad están beneficiando a Tlaxcala. Después del impacto de la pandemia, más personas buscan destinos menos masificados y cercanos a sus lugares de origen, lo que convierte a Tlaxcala en un lugar ideal para el turismo nacional. La pandemia ha impulsado el turismo rural y el ecoturismo, segmentos que encajan perfectamente con la oferta de Tlaxcala, gracias a sus paisajes naturales, como el Parque Nacional La Malinche, y las actividades al aire libre como senderismo, ciclismo y camping.
  • Impacto de la pandemia: recuperación y nuevos modelos turísticos
  • El sector turístico en Tlaxcala, como en el resto del mundo, sufrió un duro golpe durante la pandemia del COVID-19. La llegada de turistas disminuyó drásticamente en 2020, pero para 2022, el estado comenzó a mostrar signos de recuperación. Las autoridades locales implementaron medidas de seguridad sanitaria en hoteles, restaurantes y sitios turísticos, promoviendo un turismo seguro. Además, se desarrollaron campañas de promoción enfocadas en experiencias al aire libre y turismo rural, adaptándose a las nuevas exigencias del viajero post-pandemia.
  • Las plataformas digitales también han jugado un papel crucial en la recuperación. A través de redes sociales, guías virtuales y recorridos en línea, Tlaxcala ha logrado mantener el interés en sus atractivos, incluso durante los periodos de confinamiento. Actualmente, aplicaciones móviles y páginas web permiten a los turistas planificar su visita de manera más efectiva, ofreciendo desde rutas personalizadas hasta opciones de hospedaje locales.
  • Atractivos turísticos emergentes
  • Tlaxcala ha sabido destacar algunos de sus atractivos tradicionales, como la zona arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl y el Santuario de las Luciérnagas, pero el desarrollo reciente de nuevos productos turísticos está impulsando su imagen como destino moderno y variado. Entre las iniciativas más recientes destacan:
  • Rutas gastronómicas, donde los visitantes pueden disfrutar de platillos tradicionales como el mole, el pulque y los mixiotes en un contexto cultural e histórico.
  • Festival Internacional de la Danza, que ha ganado renombre nacional e internacional, atrayendo a artistas y turistas de todas partes del mundo.
  • El avistamiento de luciérnagas, que sigue siendo uno de los eventos más populares y únicos de la región, con una afluencia creciente de turistas en los meses de verano.
  • Además, se está invirtiendo en la restauración de sitios históricos y arqueológicos, en el desarrollo de nuevos hoteles boutique y ecológicos, así como en la mejora de la infraestructura vial, lo que facilita el acceso y la comodidad para los visitantes.
  • Sostenibilidad y responsabilidad: una oportunidad para el futuro
  • Uno de los grandes retos para Tlaxcala en los próximos años será mantener un crecimiento turístico sostenible. Los impactos del turismo mal gestionado ya se han visto en otras partes del país, donde la masificación ha afectado tanto al entorno natural como al patrimonio cultural. Sin embargo, Tlaxcala tiene la ventaja de poder planificar su expansión turística de forma más controlada, aprovechando el creciente interés en el ecoturismo y el turismo comunitario.
  • El Parque Nacional La Malinche es un ejemplo de cómo el ecoturismo puede combinarse con la conservación ambiental. Las rutas de senderismo y ciclismo atraen a los viajeros interesados en experiencias al aire libre, mientras que las comunidades locales pueden beneficiarse de este flujo turístico mediante la creación de guías, alojamiento y otras actividades económicas complementarias.
  • El gobierno y las empresas turísticas en Tlaxcala también tienen la oportunidad de educar a los visitantes sobre la importancia de preservar los ecosistemas locales, con especial atención en zonas sensibles como los bosques de Nanacamilpa, hogar de las luciérnagas.
  • Comparativa regional: Tlaxcala frente a otros destinos
  • Si bien Tlaxcala ha hecho grandes avances en la promoción de su oferta turística, todavía enfrenta competencia de estados vecinos como Puebla y Hidalgo, que cuentan con mayor infraestructura turística y reconocimiento. No obstante, Tlaxcala tiene la ventaja de su autenticidad y tranquilidad, lo que lo convierte en una opción atractiva para aquellos que buscan una experiencia más íntima y alejada de las grandes multitudes.
  • Además, Tlaxcala puede diferenciarse al enfocarse en nichos de mercado como el turismo cultural y de naturaleza, aprovechando su cercanía con Ciudad de México para atraer a turistas que buscan escapadas cortas y experiencias auténticas.
  • Conclusión: Tlaxcala y el turismo del futuro
  • En conclusión, Tlaxcala tiene un enorme potencial para convertirse en un destino turístico clave en México, siempre y cuando se aprovechen las oportunidades emergentes y se gestionen de manera sostenible. La innovación tecnológica, la recuperación post-pandemia y el creciente interés en el turismo rural y ecológico son elementos que jugarán a favor del desarrollo turístico del estado. Además, Tlaxcala debe continuar invirtiendo en su infraestructura y diversificando su oferta para competir con destinos más conocidos, mientras preserva su esencia cultural y natural.
  • El futuro del turismo en Tlaxcala parece prometedor, y con las estrategias adecuadas, este pequeño estado tiene todo lo necesario para sorprender y atraer a un número cada vez mayor de turistas, tanto nacionales como internacionales.
  • La Huella de Arreola: Innovación y Genialidad en la Cuentística Mexicana
  • “El que soy saluda con tristeza al que podía ser”
  • —HEBBEL
  • “El árbol que desarrolla todas sus hojas hasta la última, es un árbol agotado, un árbol donde la savia está vencida por su propia plenitud”
  • —Juan José Arreola
  • Juan José Arreola nació el 21 de septiembre de 1918 «entre pollos, puercos, chivos, guajolotes, vacas, burros y caballos» en Zapotlán el Grande, hoy Ciudad Guzmán, en el estado de Jalisco. Su nacimiento en este entorno rural marcaría el trasfondo de muchos de sus cuentos, aunque su influencia se extendió mucho más allá de la provincia. Es recordado como un maestro de la palabra, un hombre que buscó con fervor la perfección del cuento breve. José Agustín, al describir su estilo, lo define como una «economía de palabras» que no se traduce en parquedad, sino en maestría, alcanzando una expresión bella, inteligente y profunda.
  • Arreola no solo heredó la tradición de la cuentística mexicana, sino que también la transformó. Aunque sus obras están impregnadas de su ambiente provincial, su innovador manejo de la ironía y el humor le otorgaron un lugar singular dentro de la literatura mexicana.
  • Las influencias literarias de Arreola son diversas, abarcando desde maestros locales hasta escritores de renombre mundial como Rilke, Proust, Kafka, Borges, y Julio Torri, por mencionar algunos. Este bagaje le permitió construir una obra sólida que trascendió fronteras. Dentro de sus obras más destacadas están Confabulario (1952), Bestiario (1959), y su única novela La feria (1963), las cuales consolidaron su estilo y lo colocaron como un referente en la literatura contemporánea de México.
  • La obra de Arreola puede dividirse entre dos grandes vertientes: aquellos cuentos que retratan ambientes metafísicos y otros que capturan la esencia de la vida rural mexicana. Entre los cuentos que reflejan la influencia metafísica destacan «El lay de Aristóteles» y «El silencio de Dios», mientras que su conexión con la provincia se refleja en títulos como «El cuervo», «Hizo el bien mientras vivió» y «De memoria y olvido». Entre los cuentos más antologados de Arreola están «El guardagujas», «Hizo el bien mientras vivió» y «Baby H.P.», que muestran la amplitud de su versatilidad narrativa.
  • Arreola es un creador de la palabra, un verdadero hombre de lenguaje. Su dominio de la oralidad y su capacidad para seducir al público con su rica expresividad lo convirtieron en un disertador inigualable. Su influencia es perceptible no solo en el ámbito literario, sino también en la oratoria y la retórica mexicana. Ricardo Garibay, otro gran maestro de la palabra, es uno de los pocos que se le pueden comparar en términos de elocuencia y expresión dramática.
  • Uno de los rasgos que Arreola aportó a la cuentística mexicana contemporánea fue el elemento sarcástico y socarrón, que se convirtió en un sello distintivo de su obra. Aunque escritores como Julio Torri ya exploraban el humor y la ironía, fue Arreola quien perfeccionó el arte de burlarse de la condición humana y de nuestras propias limitaciones. Esta autocrítica mordaz es una característica esencial de su estilo, que ha influido profundamente en los cuentistas posteriores.
  • A medida que envejecemos, la perspectiva que tenemos de nosotros mismos cambia. Arreola, siempre en busca de la esencia de la vida y del ser humano, alcanzó una plenitud que solo se obtiene con la madurez. Su obra, saturada de sabiduría y reflexión, es un testimonio de su crecimiento personal e intelectual. Al mirar hacia atrás, podemos percibir el desarrollo de nuestras ideas, pensamientos y emociones como si fueran una caricatura de lo que algún día seremos.
  • Este artículo es un reconocimiento a la grandeza de Juan José Arreola, un homenaje a su maestría en el arte del cuento y a su legado en la literatura mexicana.
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  • Corriente Dadaísta: Una Puerta al Surrealismo y a la Revolución Artística del Siglo XX
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  • El dadaísmo fue un movimiento vanguardista que emergió en un contexto de profunda crisis cultural y social. Nació en 1916 en Zurich, en medio de la Primera Guerra Mundial, y dejó una huella imborrable en disciplinas como la poesía, la pintura y el teatro. Este movimiento, también conocido como «Dadá», fue una provocación intelectual que atacaba las convenciones sociales y artísticas de su tiempo, desafiando el conformismo y la complacencia de la sociedad burguesa. Su carácter disruptivo se reflejó en su rechazo de la lógica y la moralidad establecidas, proponiendo una libertad creativa absoluta que desafiaba incluso las bases del lenguaje y el arte.
  • El dadaísmo, a menudo caracterizado como una forma de «anti-arte», fue radical en su enfoque y rechazaba cualquier forma de estructura o coherencia lógica. Como movimiento, nació de una necesidad de independencia y desconfianza hacia las instituciones y las tradiciones, buscando siempre desmoralizar y cuestionar las normas imperantes. La frase de uno de sus fundadores, Tristán Tzara, lo resume de manera contundente: «Yo destruyo cajones del cerebro y los de la organización social». Con estas palabras, Tzara evidenciaba su deseo de romper con el pensamiento convencional y provocar una auténtica revolución intelectual.
  • Orígenes Predadaístas
  • El dadaísmo no surgió de la nada; fue precedido por movimientos que allanaron el camino hacia su aparición. Uno de los antecedentes fue el filósofo alemán Georg Christoph Lichtenberg, cuyas frases irónicas y absurdas, como “Un cuchillo sin hoja cuyo mango se ha perdido”, anticipaban el humor absurdo y la lógica ilógica que caracterizaría al dadaísmo. Otros movimientos precursores incluyeron la «bohemia» de las décadas de 1830 y 1840, cuyas figuras, liberadas de las normas sociales y materiales, vivían de forma libre y provocativa, un estilo de vida que inspiraría a los dadaístas.
  • Movimientos como el de los «Zutistes» en 1871 y los «Decadentes» en 1870 también contribuyeron al espíritu rebelde que influyó en Dadá. Estos grupos rechazaban el conformismo moral y la materialidad del mundo industrial, expresando su oposición a través de la extravagancia y el desprecio por las convenciones burguesas. El dadaísmo, como movimiento, bebió de esta tradición de resistencia y transgresión.
  • El Nacimiento de Dadá en el Cabaret Voltaire
  • El dadaísmo como tal nació en el Cabaret Voltaire de Zurich, un café para cantantes que se convirtió en el epicentro de la experimentación artística de principios del siglo XX. Aquí, artistas como Tristán Tzara, Jean Arp, Hugo Ball y Marcel Janco recitaban poemas, realizaban performances escandalosos y organizaban happenings insolentes que sacudían la complacencia del público. El arte dadaísta se caracterizaba por su irreverencia: las palabras, las imágenes y los sonidos se combinaban de formas inesperadas y caóticas, generando una respuesta emocional y racional desconcertante.
  • El nombre «Dadá» proviene, según la leyenda, de un diccionario abierto al azar por Tzara, quien dejó caer una gota de tinta sobre la palabra «dada», que en francés es un término infantil para referirse a un caballo de juguete. Este nombre simboliza el espíritu lúdico y absurdo del movimiento, que celebraba lo irracional y lo impredecible.
  • Principios y Prácticas Dadaístas
  • El dadaísmo se propuso cuestionar las nociones fundamentales del arte y el pensamiento. Rechazaba la lógica, la coherencia, la identidad y el principio de no contradicción. Los dadaístas utilizaban el absurdo como herramienta de crítica, ridiculizando las convenciones artísticas y sociales de su tiempo. Tristán Tzara creó la famosa «fórmula» para escribir un poema dadaísta:
  • «Para hacer un poema dadaísta:
  • Toma un periódico.
  • Toma unas tijeras.
  • Elige un artículo con la longitud que desees para tu poema.
  • Recorta cada palabra y ponlas en un saquito.
  • Agítalo suavemente.
  • Extrae las palabras y colócalas en el orden en que las saques.
  • Copia las palabras concienzudamente. ¡Ya eres un poeta dadaísta!»**
  • Este método subrayaba la creencia en el poder del azar y la espontaneidad, en contraste con el rigor y la planificación que se esperaba en la creación artística tradicional.
  • Jean Arp, otro de los fundadores, también escribió poesía automática junto con Tzara. Sus obras, como “Hipérbole del cocodrilo peluquero y del bastón”, celebraban lo grotesco, lo irracional y lo absurdo, anticipando lo que más tarde los surrealistas llamarían “poesía automática”. Para los dadaístas, la tontería tenía un valor estético igual o superior al de las formas tradicionales de belleza.
  • Aunque el dadaísmo fue en esencia un movimiento antiartístico y antisistema, su impacto en las vanguardias posteriores fue profundo. El surrealismo, en particular, continuó explorando muchas de las ideas dadas a luz por Dadá, especialmente en su énfasis en el subconsciente y en los métodos automáticos de creación. Salvador Dalí, con su teoría de la «paranoia crítica», fue uno de los surrealistas que bebió de las fuentes del dadaísmo.
  • Artistas como Francis Picabia, Marcel Duchamp y Max Ernst también contribuyeron al legado del movimiento con sus ensamblajes y collages, que desafiaban las nociones convencionales de la estética y el valor artístico. Duchamp, en particular, con su obra “La Fuente”, llevó el concepto de «anti-arte» al extremo, presentando un urinario como obra de arte.
  • El dadaísmo fue más que una corriente artística; fue una declaración de guerra contra las convenciones, una lucha por la libertad de expresión absoluta y una invitación a cuestionar todo, desde el arte hasta la estructura misma de la realidad. Su influencia resuena en las vanguardias posteriores, en el surrealismo, en el arte conceptual, y en los movimientos contraculturales de la segunda mitad del siglo XX.
  • El dadaísmo fue un movimiento radical que buscó deconstruir las bases del arte y la sociedad. Su irreverencia y su crítica al orden establecido generaron una profunda transformación en las artes y allanaron el camino para las vanguardias posteriores, especialmente el surrealismo. A través de la provocación y el absurdo, Dadá no solo desafió las normas artísticas, sino también las estructuras sociales y morales de su época, demostrando que el arte puede ser un arma poderosa para la revolución del pensamiento.
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  • Contraportada
  • En un mundo en constante cambio, «Ensayos al borde» reúne una serie de reflexiones incisivas sobre los grandes desafíos culturales, filosóficos y periodísticos de nuestra era. A través de un análisis profundo, Edgar Sánchez Quintana nos invita a explorar los límites del pensamiento crítico en tiempos de transformación.
  • Estos ensayos son una invitación a repensar el presente desde la intersección entre literatura, filosofía y periodismo cultural. Con una mirada aguda y crítica, el autor aborda temas que van desde el impacto de la globalización en la cultura hasta los desafíos éticos del periodismo moderno, sin perder de vista el hilo conductor de la transformación social y el cambio en las estructuras de poder.
  • A lo largo de estas páginas, Sánchez Quintana nos lleva a reflexionar sobre las tensiones que atraviesan el pensamiento contemporáneo, manteniendo siempre una mirada aguda sobre las contradicciones y paradojas de nuestro tiempo. Este libro es una obra indispensable para quienes buscan entender las dinámicas que configuran la cultura y el pensamiento actuales.
  • Sumérgete en «Ensayos al borde» y descubre una obra que desafía las convenciones, invita a la reflexión y abre puertas hacia nuevas formas de entender el mundo.