Edgar Sánchez Quintana

Sitio web oficial del escritor y filósofo Edgar Sánchez Quintana. Explora su obra completa, incluyendo novelas, cuentos, teatro, ensayos y periodismo cultural.

Categoría: cuento

  • —Esta es la peor hora del día, vitalidad opaca, deprimente. Odio esta hora. Me siento como si me hubieran comido y vomitado. Circulo por las calles, con el embrutecimiento pegado a la cara, al cuerpo. — El viento dibuja algunas barbas de frescura en su semblante, pero ni así, el cerebro se les acomoda a…

  • Zumbaba cerca, parecía un vuelo desesperado, con prisa, en unos aspavientos acelerados. Danzaba en el aire que respiraba, luego, la mosca se detuvo; aventurándose a comer el azúcar de la taza de café, en el borde floreado y albino. Me miró, diciendo: —Tú eres Dios. Tú eres eterno, lo puedes todo; yo soy perecedero, mortal…

  • Caminaba con pasos apresurados en medio de una ciudad que conocía desde pequeño pero que aún no dejaba de percibir cosas nuevas, o situaciones diferentes. Sabía que ella lo esperaba y por eso aceleraba su paso, saludando a algunos amigos con reverencia al estilo político. A lo lejos pudo ver la florería de la esquina…

  • —Sólo bastaba ver el cielo hacia algún lugar para advertir las parvadas de pájaros dando giros en el aire. Eso me gustaba, más cuando se vive en una ciudad capital donde todo se mueve, cambia y se moderniza por amor a la humanidad, al progreso. Yo realmente no sé lo que significa progreso, pero me…

  • Se veía muy moderna con su copete alzado, como una pequeña ola reventando en su frente. La observaba oculto entre las ramas, agazapado, tratando de ser imperceptible. Los arbustos eran un refugio ideal para ocultarme. Me sentía fortalecido en mi escondite mientras ella jugaba con su bolso y reía con su amiga en el pasillo…

  • Era mi vecino de la calle Muñoz Camargo, arteria que partía en dos la ciudad de Tlaxcala. Recuerdos… Yo era un chiquillo. Estudiaba la primaria en la escuela Emiliano Zapata, mientras él, junto con mi hermana, estudiaba la secundaria en la «técnica». Por aquel entonces, ya se le notaba. Solía gritar desde la azotea de…

  • Estamos dispuestos a vivir pacíficamente dentro de nuestros hogares, más bien espaciosos, si hemos de ser verídicos. Y desde luego y por supuesto, nos enojan los ruidos poco edificantes que nos llegan de las habitaciones de los sirvientes. Sí, pongamos por caso, un movimiento revolucionario de base rural trata de alcanzar la independencia de la…

  • Camilo… ¡Dónde está mi animal! —Cómprame el caballo o véndelo. Yo para que lo quiero — dice su papá en tanto que acomoda la hierba y la esparce en el comedero de los animales. Los rumiantes ni lentos ni perezosos movieron sus mandíbulas. —Allí tenlo, al rato lo vas a necesitar —No… traga mucha pastura…

  • Se quedó esperando la llamada, mientras; lloraba un poco para no aburrirse. Rompió el eco con un sonido seco de los orificios nasales. Quería averiguar porque estaba tan ofuscada consigo misma. Se quitaba la ropa de manera enérgica como si con eso se arrancara el coraje; la imposibilidad de conseguir una llamada de él la…

  • La ciudad se encuentra en éxtasis de aburrimiento permanente, las sombras de la tarde poco a poco se comen los rayos de luz que se ven filtrados en los parabrisas de los carros. El cantinero limpia la barra, con un trapo seca el área de trabajo donde ha servido el par de cubas para Rafael…